Antibioterapia

¿Qué sabemos de los antibióticos? II

Mitos de la antibioterapia. 

  • Las resistencias se evitan tomando todas las dosis indicadas del antibiótico, a pesar de que ya se hayan producido las mejoras en el paciente: según varios artículos publicados en 2016 ( Spellberg B y cols) concluyen que no hay datos suficientes que justifiquen que mantener la antibioterapia después de la desaparición de los síntomas haga que disminuya la aparición de resistencias.  Por el contrario hay numerosos trabajos que concluyen que los tratamientos más cortos tienen menos probabilidad de provocar resistencias y son igual de efectivos que los más largos.  Por lo tanto mantener los antibióticos después de la desaparición de los síntomas de las infecciones agudas no aporta beneficios al tratamiento y puede provocar resistencia a los antibióticos.
  • Las resistencias son consecuencias de mutaciones del agente patógeno: en la mayoría de los casos no llegamos a identificar las resistencias en el momento que se producen, sino que se produce una proliferación de bacterias resistentes en otras partes del cuerpo que pueden llegar a causar infecciones en un futuro, lo que quiero decir es que la mayoría de los casos no se produce la resistencia sobre el foco infeccioso, sino sobre flora bacteriana normal de un paciente.
  • Los antibióticos bactericidas desarrollan menos resistencias y mejores resultados clínicos que las bacteriostáticos: es una teoría clínica extendida dentro de la comunidad científica, pero no tiene ninguna evidencia científica demostrada. Uno de los grandes errores es pensar que los antibióticos bacteriostáticos no destruyen bacterias, solo se necesita una concentración más alta para llegar al umbral óptimo de destrucción bacteriana. En la última revisión sistemática, en la que se analizaron 28 trabajos comparativos aleatorizados comparando la efectividad de estos dos tipos de antibiótico se encontró en la mayor parte de ellos que no había diferencias significativas. Tres estudios mostraron que fue más efectivo una antibiótico bacteriostático que otro bactericida.

Las conclusiones a las que llegaron los autores son que no hay fin en la lucha contra las bacterias y nunca descubriremos una sustancia que resuelva las resistencias. Por lo que no se pueden usar de forma incorrecta, ni prescribirse a infecciones que no sean bacterianas. Cuando sean necesarios hay que tratar con antibióticos específicos y el mínimo tiempo posible.

No debemos insistir en que el paciente acabe el ciclo de antibiótico si han desaparecido los síntomas, debe consultar al especialista y este pautar la retirada, como la evidencia científica nos indica.

Es falso decir que la ausencia de aparición de resistencia en el foco infeccioso, puede producir bacterias resistentes en otro punto del organismo y estas colonizar causando infecciones resistentes a los antibióticos.

Desde el Centro de Fisioterapia Respiratoria de Madrid hemos experimentado muchos cambios de estrategia terapéutica respecto al uso de la antibioterapia. Ahora debemos adaptarnos a las nuevas evidencias científicas que nos llevan a tratar con ciclos cortos muy dependientes de los síntomas clínicos.  Para disminuir el tiempo de antibióticos la que buscamos es realizar una terapia de higiene bronquial que disminuya el número de bacterias en las vías respiratorias, disminuyen el tiempo de antibioterapia a nuestros pacientes.