¿Qué ocurre después de una primera fractura osteoporótica?
Una fractura producida por un traumatismo de baja intensidad o incluso durante una actividad cotidiana puede ser una manifestación de osteoporosis.
La aparición de una primera fractura por fragilidad no debe considerarse simplemente un episodio aislado. Las investigaciones muestran que las personas que ya han sufrido una fractura osteoporótica presentan un mayor riesgo de sufrir otra fractura posteriormente. La International Osteoporosis Foundation señala que una fractura previa se asocia con aproximadamente un 86 % más de riesgo de sufrir otra fractura. Este riesgo es especialmente importante durante los primeros años después de la primera fractura.
Una fractura osteoporótica por fragilidad aumenta de forma importante el riesgo de sufrir una nueva fractura. Una revisión sistemática y metaanálisis de estudios internacionales estimó una incidencia de nuevas fracturas del 7,58% durante el primer año y del 11,58% durante los dos primeros años después de la fractura inicial. Este riesgo no es uniforme: es especialmente elevado durante los primeros meses y años posteriores a la primera fractura y varía según la edad, el sexo y la localización de la fractura.
Por este motivo, después de una fractura por fragilidad resulta fundamental valorar el estado del hueso, estudiar la densidad mineral ósea mediante técnicas como la densitometría DXA y establecer una estrategia individualizada de prevención y tratamiento.
El objetivo no es únicamente tratar la fractura que ya se ha producido, sino también prevenir nuevas fracturas y preservar la salud y calidad del tejido óseo.
Osteoporosis: mucho más que una disminución de la densidad ósea
La osteoporosis no implica solamente tener una menor cantidad de mineral en el hueso.
El hueso es un tejido vivo que se encuentra en un proceso continuo de remodelado óseo. De forma constante, el organismo elimina tejido óseo antiguo y genera tejido nuevo.
Cuando este equilibrio se altera, la estructura interna del hueso puede deteriorarse progresivamente. Las trabéculas del hueso esponjoso pueden hacerse más finas y perder parte de su organización, haciendo que el tejido sea más vulnerable.
Por eso, cuando hablamos de osteoporosis, es importante considerar tanto la densidad mineral ósea como las características de la estructura y el remodelado del tejido óseo.
¿Qué es la MBST®?
La MBST®, Resonancia Magnética Nuclear Terapéutica, es una tecnología no invasiva que utiliza un campo magnético y radiofrecuencia con finalidad terapéutica.
En el contexto de la salud ósea, la investigación sobre MBST® se ha centrado en su posible influencia sobre procesos relacionados con el metabolismo y el remodelado del tejido óseo.
A diferencia de una resonancia magnética convencional, utilizada principalmente como herramienta diagnóstica, la MBST® se plantea como una tecnología de aplicación terapéutica.
La evolución del tejido óseo no debe entenderse como una regeneración instantánea. El remodelado óseo es un proceso biológico progresivo y cualquier modificación de parámetros como la densidad mineral ósea debe valorarse a medio y largo plazo.
MBST® y remodelado óseo: una representación visual
El siguiente vídeo muestra una simulación de cómo se plantea el efecto terapéutico de la MBST® sobre el tejido óseo en el contexto de la osteoporosis.
La animación representa de forma conceptual la evolución desde una estructura ósea debilitada hacia una arquitectura trabecular progresivamente más organizada, dentro del proceso de remodelado óseo.
Simulación del remodelado óseo asociado al tratamiento MBST®. La respuesta al tratamiento puede variar según las características de cada paciente.
¿Qué dice la investigación sobre MBST® y osteoporosis?
Uno de los trabajos publicados sobre este tema es el estudio de Krpan et al. (2017), que analizó la evolución de un grupo de 450 pacientes con osteoporosis: 395 mujeres y 55 hombres, con una edad media de 68,4 años.
Los pacientes presentaban osteoporosis diagnosticada mediante densitometría ósea DXA, con una puntuación T inferior a -2,5, y fueron tratados con un ciclo estándar de MBST® de 10 sesiones consecutivas de aproximadamente una hora diaria.
Posteriormente, los investigadores realizaron un seguimiento de hasta cinco años, prestando especial atención a la aparición de nuevas fracturas.
¿Qué observaron los investigadores?
Los pacientes fueron agrupados según el tiempo transcurrido desde el tratamiento:
- Menos de 3 meses: 2 pacientes presentaron fracturas.
- Entre 3 meses y 1 año: no se registraron fracturas.
- Entre 1 y 2 años: se registraron 2 fracturas.
- Más de 2 años: se registraron 14 fracturas.
Uno de los aspectos que los autores consideran especialmente relevante es que no se registraron fracturas durante el periodo comprendido entre los tres meses y el primer año posterior al tratamiento.
Según la interpretación planteada por los autores, este periodo podría coincidir con el momento en el que se manifiesta de forma más evidente el efecto retardado que atribuyen a la terapia.
Sin embargo, es importante interpretar este resultado correctamente: el estudio es observacional y no contó con un grupo de control equivalente, por lo que estos datos no permiten demostrar por sí solos una relación causal entre MBST® y la reducción del riesgo de fractura.
Once casos de traumatismos importantes sin fractura
El estudio también recoge 11 casos clínicos que los autores consideran especialmente relevantes.
Se describen pacientes con osteoporosis que, después de recibir MBST®, sufrieron caídas o traumatismos importantes sin presentar una nueva fractura.
Entre los casos descritos se encuentran personas de edad avanzada que sufrieron caídas, accidentes de tráfico o traumatismos importantes en diferentes partes del cuerpo.
En algunos de estos pacientes, además, las densitometrías de seguimiento mostraron incrementos de la densidad mineral ósea.
Estos casos resultan interesantes desde el punto de vista clínico, pero deben interpretarse con prudencia. Al tratarse de casos individuales dentro de un estudio observacional, no permiten demostrar por sí solos que la MBST® sea la causa de la ausencia de fractura.
¿Significa esto que la MBST® evita las fracturas?
No sería correcto afirmarlo de forma absoluta.
El trabajo de Krpan et al. aporta datos clínicos interesantes y plantea la posibilidad de que la MBST pueda contribuir al mantenimiento o mejora de determinados parámetros relacionados con el tejido óseo.
Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional y no disponer de un grupo de control comparable, sus resultados no permiten establecer con el mismo nivel de evidencia que un ensayo clínico aleatorizado que la MBST® reduzca el riesgo de fracturas.
Por ello, los resultados deben considerarse prometedores, pero necesitados de investigación adicional mediante estudios controlados y con seguimiento a largo plazo.
¿Por qué es tan importante prevenir una segunda fractura?
La importancia de estos estudios se entiende mejor cuando observamos la evolución de la osteoporosis.
Una persona que ya ha sufrido una fractura por fragilidad presenta un riesgo superior de sufrir otra fractura en el futuro. Este riesgo es especialmente relevante durante los primeros años posteriores a la primera fractura.
Por este motivo, una fractura osteoporótica debe considerarse una señal de alerta que justifica una valoración integral de la salud ósea.
La prevención de nuevas fracturas puede incluir, dependiendo de las características de cada paciente:
- Evaluación de la densidad mineral ósea.
- Valoración individual del riesgo de fractura.
- Tratamiento farmacológico cuando esté indicado.
- Adecuación de los niveles de vitamina D y calcio cuando sea necesario.
- Ejercicio adaptado y trabajo de fuerza y equilibrio.
- Medidas destinadas a prevenir las caídas.
- Seguimiento médico periódico.
- Valoración de tratamientos complementarios cuando estén indicados.
MBST® y remodelado óseo: una línea de investigación de interés
Uno de los conceptos fundamentales para comprender la investigación sobre MBST® es el remodelado óseo.
El objetivo no debería describirse como una “regeneración inmediata” del hueso, sino como una posible influencia sobre los procesos biológicos relacionados con el metabolismo y la remodelación del tejido óseo.
La evolución de estos procesos requiere tiempo y debe valorarse mediante parámetros objetivos, como la densidad mineral ósea obtenida mediante DXA, además de la evolución clínica del paciente.
Por ello, cuando hablamos de MBST en el contexto de la osteoporosis, resulta más apropiado hablar de estimulación terapéutica y remodelado óseo que de una regeneración instantánea.
La importancia de un abordaje individualizado
La osteoporosis es una enfermedad compleja y no todos los pacientes presentan el mismo riesgo.
La edad, los resultados de la densitometría, los antecedentes de fracturas, la localización de las fracturas, el riesgo de caídas, el estado general de salud y otros factores deben tenerse en cuenta a la hora de establecer una estrategia terapéutica.
La MBST® no debe presentarse como sustituto universal de los tratamientos médicos indicados para la osteoporosis. Su posible utilización debe valorarse dentro de un abordaje individualizado de la salud ósea.
Conclusión
La evidencia disponible muestra que haber sufrido una primera fractura por fragilidad supone una señal de alerta y se asocia con un mayor riesgo de nuevas fracturas, especialmente durante los primeros años.
En este contexto, la investigación sobre nuevas estrategias dirigidas al tejido óseo continúa evolucionando.
El estudio de Krpan et al. (2017), realizado sobre 450 pacientes con osteoporosis tratados con MBST®, describe una ausencia de fracturas entre los tres meses y el primer año posterior al tratamiento y recoge diferentes casos de pacientes que sufrieron traumatismos importantes sin presentar nuevas fracturas.
Los resultados son interesantes y apoyan la necesidad de seguir investigando el potencial de la Resonancia Magnética Nuclear Terapéutica en el ámbito de la salud ósea. No obstante, debido a las características observacionales del estudio y a la ausencia de un grupo control, no permiten afirmar por sí solos que MBST® reduzca el riesgo de fracturas.
La investigación futura, especialmente mediante estudios controlados y con seguimiento a largo plazo, será fundamental para determinar con mayor precisión el papel que puede desempeñar esta tecnología en pacientes con osteoporosis.
En RESORESPY apostamos por un enfoque basado en la valoración individual de cada paciente, la evidencia científica disponible y la combinación de tecnología, fisioterapia y estrategias orientadas a mantener la salud y funcionalidad del sistema musculoesquelético.
La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración, diagnóstico ni las recomendaciones de un profesional sanitario.
Referencia científica
Krpan D. et al. (2017). Nuclear Magnetic Resonance Therapy in Osteoporosis Reduces Fracture Risk in Accidents/Falls: Case Report Study.
